Unos decían que eramos unos imprudentes, otros unos locos. Poder disfrutar de la nieve en nuestra dehesa extremeña es una oportunidad única, recorrerla en bicicleta es una experiencia religiosa. Desayunando en Jerez de los Caballeros, todavía de noche, nos empezó a nevar, ante la incrédula mirada de los cafeteros más madrugadores, incrédulos sobre todo por nuestras vestimentas. Así amanece en las dehesas de Jerez. Con 2 grados bajo cero comenzamos nuestra ruta que unía durante 20 kilómetros las poblaciones de Higuera de Vargas y Villanueva del Fresno, utilizando como itinerario principal el recorrido que hace el río Alcarrache. Esta zona está incluida dentro de la comarca de los Llanos de Olivenza al suroeste de la comunidad de Extremadura, formando parte de la denominada "Raya" con la región portuguesa de Alentejo. Este río ha sido declarado Corredor Ecológico y de Biodiversidad, siendo el primero en ser declarado con dicha figura de protección en Extremadura.

Era el tercer intento que hacíamos para finalizar la ruta. Una cubierta reventada y una cadena rota nos hicieron fracasar las veces anteriores. Nuestro empeño nos lleva a un nueva expedición que, aún siendo fructífera esta vez, volvimos a tener algún problema mecánico que preferimos omitir, por ahora, en esta crónica. La lluvia nos acompañó en la anterior ocasión, ahora es la nieve.

El recorrido es de dificultad moderada, la nieve nos hace patinar con frecuencia, el paisaje es inolvidable. Frecuentemente paramos para fotografiar, para disfrutar, para saborear un paisaje que jamás volveremos a ver, por lo menos juntos sobre unas bicis. Quizá por aquel Gredos volvemos a ver la nieve, pero en nuestra Extremadura...Las dehesas de Jerez nos dejan una bella mezcla de colores, donde el único verde que se puede observar es el que protege la copa de la imponente encina.

En esta ruta, los cruces son numerosos. Nos perdimos, por supuesto, y recorrimos algunos kilómetros más. Tuvimos la paciencia de anotar todos los giros, por si algún lector se anima algún día a seguir nuestros pasos. Para eso estamos...

El sol comienza a calentar nítidamente. La nieve desaparece, hasta el próximo lustro.

Y llegamos al río Alcarrache y al imponente Puente de la Bogaña. Como siempre, no somos los únicos imprudentes (ver flecha).

En la vuelta se nos echó el tiempo encima, decidimos volver por carretera. Rompimos la cadena, otra vez. Uno se fue a tomar una cerveza a un bar y otro hizo la machada de ir a por el coche. ¡Qué raro! ¡La llave del coche la tenía el que consumía cerveza en el bar!.Después de coger el "taxi" de un buen hombre que estaba apoyado en la barra del bar...volvimos a unirnos en Higuera de Vargas.

Pincha para ampliar mapa. En celeste, el recorrido de ida; en violeta, el recorrido de vuelta.
Un vídeo de 1 minuto para despedirnos.