Hornachos y su sierra nos ofrece siempre un recuerdo imborrable. Para muchos de nosotros, la Sierra de Hornachos fue testigo, ya hace un par de décadas, de nuestros inicios montañeros. Su olor a jara seguirá impregnado en nuestra memoria.

Hornachos se encuentra situado en la Sierra Grande entre los valles de Los Moros y de Los Cristianos. A finales del siglo XVI, la villa estaba rodeada de un cerco amurallado y contaba con más de 10.000 habitantes , siendo el foco morisco más importante de España. Parte de la población salió en el siglo XVII con motivo del bando de expulsión dictado por Felipe III.

En esta ocasión, el Comando Cornisa recupera las bicicletas de montaña y realiza un ruta circular que rodea toda la Sierra de Hornachos, pasando por Trasierra.

En los inicios compartimos la ruta elegida, pero justo al revés, con varios clubes de BTT que habían organizado esta actividad deportiva para un centenar de ciclistas. Nosotros, bien educados como siempre, nos apartamos para dejar pasar la serpiente multicolor entre vítores y saludos.

En el siguiente mapa podemos observar la ruta circular que comenzaba y finalizaba en Hornachos, en sentido contrario a las agujas del reloj, rodeando la sierra. Casi al finalizar la ruta, decidimos asaltar el mirador de la Magrera (en color azul), superando desniveles imposibles.

Las nuevas tecnologías y el Google Earth nos permiten visualizar la ruta vía satélite.

Trasierra nos ofrece, en esta fresca mañana, nuevas perspectivas que desconocíamos de Sierra Grande. La pista es de recorrido agradable y la compañía, como siempre, es el motor de este grupo.

Encinas, alcornoques, vastas fincas, ... rodean nuestro regular pedaleo.

Después de algo más de dos horas, nos sentimos con fuerzas para atacar el infranqueable mirador de la Magrera, con pendientes al más puro estilo "Mortirolo". Quizá no tengamos unas capacidades físicas suficientes para semejante empresa, pero lo que es innegable es nuestra capacidad de superación, sacrificio y aventura. Schakelton estaría orgulloso de sus cachorros.

Más tiempo de pie que montado en la bici, más metros empujando el manillar que los pedales, con patinazos de ruedas, derrapes y más que probables caídas,conseguimos llegar al Mirador de La Magrera. Desde este abandonado lugar, se puede ver, por ahora, una Villafranca libre de humos en el casi infinito horizonte, éste cortado por la mordida sierra de Alconera, que día a día es devorada por el falso progreso que cada día nos amenaza.

Para finalizar esta crónica, Claudia Montanero Núñez-Barranco ha solicitado, vía berrinche, su inclusión en el Comando Cornisa. Promete compromiso, esfuerzo y dedicación. Por el material necesario no hay problema, ya lo ha heredado de su padre.

Compartir paternidad con nuevas tecnologías, amor por la montaña y por tu hija, adicción por la naturaleza y por el nuevo presente...no es siempre fácil, pero para unos corniseros como los de esta foto, siempre hay un hueco para disfrutar uno del otro.